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Nuestra historia

Por qué existe Groundr

Groundr fue creado por Ben, el día en que por fin admitió algo que llevaba mucho tiempo evitando: Grindr había ocupado un lugar desproporcionado en su vida. No de forma dramática, sin tocar fondo. De forma silenciosa, como una app que poco a poco se convierte en el gesto automático de tu pulgar cada vez que hay un hueco en el día.

Lo que empezó como curiosidad se convirtió en un reflejo compulsivo. Abrir la app nada más despertarse, antes incluso de salir de la cama. En el metro, en vez de mirar por la ventana. Por la noche, diciéndose «cinco minutos» y saliendo a flote una hora después, más cansado y, de algún modo, más solo que antes de abrirla. La cuadrícula había dejado de ser una forma de conocer gente y se había convertido en una forma de no sentir nada.

Así que hizo lo que casi todos hacemos: borró la app. Durante tres días fue genial. Luego llegó un domingo aburrido y la reinstaló. Pasó por ese ciclo de borrar y reinstalar más veces de las que honestamente puede contar. Cada vuelta traía la misma mezcla de alivio, vergüenza y la sensación creciente de que la fuerza de voluntad sola no iba a ganar esta batalla.

Buscó herramientas. Había muchas apps genéricas de tiempo de pantalla, pero ninguna entendía el problema. Sabían contar minutos, pero no entendían la cuadrícula: el tirón calculado del «quién vio tu perfil», la economía de dopamina de los taps y los mensajes, esa soledad concreta que lleva a un hombre gay a abrir Grindr a la una de la madrugada cuando ni siquiera quiere conocer a nadie. No existía nada para este problema específico.

Así que Ben la construyó él mismo. Con LUCA APP, un pequeño estudio independiente de París, creó Groundr: la herramienta que le habría gustado tener en sus peores rachas. Una app hecha por alguien de la comunidad, para la comunidad, sobre un problema que casi todos conocemos de cerca y del que casi nadie habla abiertamente.

Nuestra misión es simple: dar a los hombres gays y bisexuales herramientas concretas para recuperar el control de su uso de las apps, sin ningún juicio y con un conocimiento profundo de cómo vive, liga y se las arregla nuestra comunidad. Nada de sermones. Nada de vergüenza. Herramientas que funcionan.

En qué cree Groundr

Cero vergüenza, siempre

El uso compulsivo de una app no es un defecto de carácter. Estas apps están diseñadas por gente muy inteligente para que sigas deslizando. Reconocer un patrón es una fortaleza, no una debilidad.

La privacidad primero

Tus registros, tus desencadenantes, tu progreso: todo se queda en tu dispositivo. Nunca te pediremos que expongas tus hábitos ante nadie.

No anti-Grindr, sino pro-control

Grindr no es el demonio, y tú tampoco por usarlo. El objetivo no es demonizar una app, sino asegurarnos de que seas tú quien decide cuándo se abre, no tus reflejos.

Herramientas antes que fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad se agota hacia las once de la noche. Los sistemas, no. El bloqueo inteligente, los ejercicios de respiración y el diario le ganan siempre al «voy a ser más disciplinado».

¿Te suena?

Haz nuestro test gratuito de 2 minutos para tener una mirada honesta sobre tus propios hábitos, o descubre exactamente cómo Groundr te ayuda a romper el ciclo.